Pero quién sabe mi novia me propine soberana cachetada cuando sepa en realidad que soy un perro callejero. O quién sabe me trate con cariño, y me corte explicando que mejor será quedar como amigos. O quién sabe salte a abrazarme y besarme. O quién sabe no lo tome de gran manera, toda calculadora, mujer, dueña de la situación, y sonría. O quién sabe nunca suceda tal confesión porque en realidad no tengo novia. O quién sabe todo sea producto de mi imaginación y sólo estoy jugando con las palabras. O quién sabe me cago de miedo de enamorarme otra vez para no tener que pagar facturas pendientes. O quién sabe ya me había llegado la hora, alguien allá arriba se apiadó de mi cara de chico bueno, y me hicieron dar con la mujer definitiva que espanté. O quién sabe no existe nadie allá arriba y tampoco la mujer definitiva y el amor en el fondo es como una partida de monopolio. O quién sabe no sirvo para una relación porque soy más aburrido que el promedio de chicos cursis en Lima, y terco, y extrañamente romántico, y nunca entiendo y tampoco quiero entender, y me encanta soñar. O quién sabe soy perfecto para una relación perfecta, y es el resto que no sirve para nada. O quién sabe esto es como una de las madejas de mi abuela en la que, a pesar de encontrar los cabos sueltos, no logro desenredarla porque tengo las manos pequeñas. O quién sabe sí existe alguien allá arriba y mi manera de ver el mundo es esquemática. O quién sabe no tengo corazón. O quién sabe no logro dar con el inicio de la madeja ni lo lograré jamás justamente porque no tengo corazón. O quién sabe si, finalmente, he descubierto que una vida no vale nada, pero también que nada vale una vida.
El dibujito: el entrañable Macanudo, por Liniers. ¿Che, ahora sí podemos olvidarnos del copyrigth y esas cosas?

1 comentarios:
O quien sabe Fabricio, quién sabe lo que esta vida tiene aun para ofrecernos. O quién sabe si tendremos oportunidad. O quien sabe si podremos, volveremos, intentaremos, regresaremos, viviremos, soportaremos, lo que Dios depara para nosotros.
Simplemente...Quien sabe...
Pero solo vale aprender a vivir de una vez por todas y seguir soñando.
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