.
Es viernes. Hace frío. Hay ruido de autos en la calle. A veces, un grupo de gatos delincuentes se pelean en el techo vecino, o una lechuza gorda se detiene en un poste eléctrico a quitarse las pulgas. Es formidable. Con una sonrisa tonta, enamorado de mí mismo, yo descubro que la música sí puede mover objetos, personas a la distancia. Que puede crear matices en las paredes de mi habitación, generar disturbios en el techo de mi vida, sin provocar dolor ni arrancar mi espíritu como una prenda de vestir que ya no sirve o que pasó de moda. Estoy solo con la música a todo volumen y eso me hace sentir bien. La causa de mi tranquilidad es simple: he llegado hasta aquí con los brazos cansados y ya no puedo más.
No quiero hablar claramente. No quiero que alguien diga: ah, es así. Publico este post no para decir algo, sino para tener que callar. No deseo embriagarme más con miel venenosa. Esta noche quiero esperar que alguien toque a mi puerta y no hablar de nada importante. Si es posible, volverme ridículo y cantar. Por ejemplo Soda Stereo. Soda Stereo siempre sabe decir mejor que yo estas cosas:
Mamá sabe bien, perdí una batalla
Quiero regresar sólo a besarla
No esta mal ser mi dueño otra vez
Ni temer que el río sangre y calme
Al contarle mis plegarias.
.
Mamá sabe bien
Pequeña princesa
Cuando regresé a ti (porque regresé) todo quemaba
No está mal sumergirme otra vez
Ni temer que el río sangre y calme
(Sé bucear en silencio).
Tarda en llegar y al final
Al final
Hay recompensa...
En la Zona de Promesas.
Trato de enhebrar una frase, un hilo conductor, y solo hay superficialidad. Es como una lujuria. Como una calentura que daña pero es más fuerte y riquísima de lo que se puede aguantar. Las hormigas recorren mis brazos, mordiéndome, llevandose pedazos de mí a medida que respiro, y no hago nada. Las miro, inclusive, con amabilidad. Pasen, trepen: sigan el festín... En este momento soy un tipo que construye castillos de arena que luego deshace de una patada. Un gato hambriento que persigue ratones para dejarlos escapar por compasión. Un mal actor porno que lo único que sabe es hacer el amor. No sé hablar. En una horas alguien tocará mi puerta y yo no sabré hablar. Eso me espera. Odio el futuro y el amor. Odio la literatura. Odio los efectos lógicos. Como un diablo. Es formidable.

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada