El Señor es mi pastor, nada me falta
En prados de hierba fresca él me hace reposar
Y conduce mi vida por fuentes de aguas descansadas, donde repone mis fuerzas
Por la senda del bien su ejemplo está guiándome, haciendo honor a su santo nombre
Aunque yo camine por sombras de valle de muerte, ningún mal temeré
Porque Él está conmigo, su bastón y su vara me protegen...
Me prepara un banquete para envidia de mis adversarios
Perfuma con aceite mi cabeza y mi copa rebosa de excelente vino
Su amor y bondad me acompañarán todos los días de mi vida
Algún día yo habitaré en la casa del Señor, para toda la eternidad.

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada