martes, 8 de julio de 2008

Punto de fuga


Salirse un fin de semana de la ciudad problemática. Retirarse a lo primario, a lo nulo. Extraviarse despierto en una veloz cura de sueño.

Me viene una idea al ir manejando solo a través del desierto: que más allá de la nada, más allá de mí mismo, existe un corazón. Tropiezo con pueblitos muertos, habitados por niños sin mirada, internándome en laberintos de salitre, en suaves horizontes sin esperanza. No me alcanzan ni los ladridos ni los recuerdos.

Los postes eléctricos están obligados a soportar cables para siempre. Este mundo lo tiene todo: pedruscos, botellas plásticas, caca de gaviotas. Casetas de atropellados que también son cuevas de lagartijas. Ríos secos y desamparados. Ralos montes malvados. Neblina enamorada. Oxígeno puro.

Miro mi rostro que se despeina, reflejado en el retrovisor del auto. Pienso: "soy la superficie de un mapa".

1 comentarios:

Claudia dijo...

Me gustó mucho este post. Cuando me lo leiste de verdad me pareció muy bueno, aunque un poco desolador te dije...